El sueño de establecer un
negocio nos envuelve en una atmósfera de
ilusiones, emociones y grandes anhelos de lograr la independencia y la
realización que tanto hemos esperado.
Lo que quizás no
visualizamos es el nivel de compromiso que conlleva este cambio de estatus y
roles. La autonomía, la independencia y libertad laboral o empresarial, como
tal, implican asumir un conjunto de responsabilidades mucho mayor que las que
se asumen cuando nos desenvolvemos en roles ejecutivos y gerenciales.
