Por Fabián Minier R.
“Hijitos míos, estas cosas os
escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para
con el Padre, a Jesucristo el justo”. 1Jn. 2.1
Cuando realizamos un recorrido por la palabra de Dios, nos encontramos
con grandes hombres que en un momento determinado de su vida, tuvieron que
tomar grandes decisiones que afectaron directa o indirectamente su vida
espiritual. Tal es el caso de Caín, Jacob, Moisés, David, Elías y muchos más.
Pero se puede apreciar que el gran problema de estos hombres de Dios, no fue el
hecho de haber ofendido a Dios lo que marco su vida, sino la decisión que
tomaron para restaurar o hundir su vida espiritual.
En nuestro tiempo moderno, no estamos exentos de tener que enfrentar
situaciones que pueden afectar positiva o negativamente nuestra vida espiritual
y a pesar de las múltiples tentaciones que a diario nos enfrentamos, podemos
confiar en las promesas de Dios, que son fieles y verdaderas.